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Índice
1. Introducción
2. Estrés
3. Consecuencias del estrés
4. Efectos y costos del estrés
5. Mecanismos desencadenantes de estrés.
6. Bibliografía
1. Introducción
El presente trabajo tiene como
objetivo explicar algunos de los mecanismos estresores , factores
determinantes y consecuencias del estrés por si mismo. El estrés es
uno de los factores de riesgo más importante para la mayoría de las
enfermedades más frecuentes que se manifiestan en el final de este
siglo, presentándose tanto en trastornos del corazón, como en
hipertensión arterial, cáncer, diabetes, alteraciones metabólicas y
hormonales.
El cuerpo desarrolla distintas habilidades para adaptarse a los
estímulos a que es sometido por su entorno, por medio de cambios
internos, que incluyen, entre otras cosas, la liberación de
hormonas. Queda claro entonces que el stress está dentro de uno, y
en la forma en que desarrolla esas habilidades para adecuarse al
medio. Ahora bien, muchas veces, confundimos la causa con el efecto,
se intenta combatir el estrés luchando contra él, logrando en ese
derroche de energía, solo aumentar el estrés inapropiado.
2. Estrés
Estrés es una palabra que deriva del
latín, la cual fue utilizada con mucha frecuencia durante el siglo
XVII para representar "adversidad" o "aflicción". A finales del
siglo XVIII su utilización evolucionó para "fuerza", "presión" o
"esfuerzo", puesta en práctica en primer lugar por la propia
persona, su cuerpo y su mente. El concepto del estrés no es nuevo,
pero fue sólo en al principio del siglo XX cuando las ciencias
biológicas y sociales iniciaron la investigación de sus efectos en
la salud del cuerpo y de la mente de las personas
(1).
El término estrés fue introducido por el médico fisiólogo Hans Seyle
de Montreal y no tenía traducción al español. Originalmente se
refirió a las reacciones inespecíficas del organismo ante estímulos
tanto psíquicos como físicos, involucrando procesos normales de
adaptación (eustrés), así como anormales (distrés) (2). En el nivel
de la emoción, sin embargo, las reacciones del estrés son muy
distintas. La persona maneja la situación con la motivación y el
estímulo del eustrés. Al contrario, el distrés acobarda e intimida a
la persona y hace que huya de la situación (1).
Los estudios originales de Seyle se hicieron a partir del "síndrome
general de adaptación" descrito como la respuesta general de
organismos a estímulos "estresantes".
Seyle describió tres formas clásicas de la respuesta orgánica:
1. Fase de alarma (primitiva
respuesta de preparación para la lucha o la huida).
2. Fase de resistencia.
3. Fase de agotamiento neuro
vegetativo.
En la fase de alarma identificó
respuestas fisiológicas en los sistemas circulatorio, muscular y
sistema nervioso central (sistema límbico, sistema reticular,
hipotálamo(neuroendocrino).
Las respuestas de adaptación
demostraron científicamente la participación de los procesos
emocionales y psíquicos en la modulación de las respuestas a
estímulos tanto internos como externos y a la posibilidad de
desbordamiento de las capacidades de adaptación individuales.
Esto llevó al concepto de medicina psicosomática que involucra los
procesos mentales y emotivos en la génesis de procesos patológicos
orgánicos (2).
El estrés es entonces, la respuesta del organismo a una demanda real
o imaginaria, o simplificando aún más es todo aquello que nos obliga
a un cambio.
Las situaciones estresantes llamadas estresores que pueden causar el
cambio o adaptación son de un espectro enorme. Desde el enojo
transitorio a sentirse amenazado de muerte. Desde la frustración o
la angustia al temor que nunca cede. A veces la causa difiere
enormemente. Un divorcio es normalmente muy estresante pero una boda
también puede serlo. El fallecimiento de un familiar produce estrés
pero también un nacimiento.
Tanto el estrés positivo (eustrés), como el negativo (distrés),
comparten las mismas reacciones pero en el caso del negativo estas
respuestas quedan detenidas en la posición de funcionar
permanentemente.
Generalidades
1. Todo estímulo externo o interno físico o psíquico se sigue en el
organismo de una reacción.
2.Las reacciones pueden ser específicas o inespecíficas.
3.Las reacciones orgánicas persiguen dos fines:
4.Preparar defensas inmediatas (lucha o huida)
5.Desencadenar procesos de adaptación.
Si los estímulos son muy intensos, se repiten frecuentemente o
persisten por mucho tiempo se satura la capacidad de adaptación y se
presenta la desadaptación alterándose la homeostasis orgánica (2).
3. Consecuencias del estrés
La respuesta del organismo es
diferente según se esté en una fase de tensión inicial en la que hay
una activación general del organismo y en la que las alteraciones
que se producen son fácilmente remisibles, si se suprime o mejora la
causa, o en una fase de tensión
Crónica o estrés prolongado, en la que los síntomas se convierten en
permanentes y desencadena la enfermedad.
La importancia de las variables
personales
Existen diferencias generales entre las personas en su modo de
valorar las situaciones estresantes, estableciendo tres tipos
generales de personas (Meichenbaum y Turk, 1.982): Sujetos
Autoreferentes, Autoeficaces y Negativistas(4).
Incidencia
Aunque se ha dicho que este es un caso muy común, es importante
anotar que el estrés no es un problema asociado únicamente al
trabajo, ya que también existe fuera de él. Fuera del lugar de
trabajo el estrés está asociado con la vida doméstica del trabajador
y de su familia, las responsabilidades familiares, civiles, la
organización del transporte, el ocio y las actividades de formación
o docentes (5).
Dichos factores pueden interactuar de forma positiva o negativa con
los elementos estresantes del entorno laboral y, por tanto, afectan
en general, a la calidad del trabajo, la productividad y la
satisfacción (6).
Con la creciente participación de las mujeres en el empleo
remunerado y el aumento de padres y madres trabajadoras, así como de
familias monoparentales, cada vez se está reconociendo más la
interacción armoniosa entre el trabajo y la vida familiar como un
tema a tener en consideración tanto por los empleadores como por los
trabajadores (Di Martino, 1.996) (7)
En un estudio realizado por el Ministerio de Trabajo japonés en
1987, el 52,4 % de las mujeres entrevistadas dijeron que habían
sufrido ansiedad, preocupación y, estrés siendo la causa principal
(60,6 %) unas relaciones humanas insatisfactorias en el lugar de
trabajo.
La convención Nº 156 de la OIT (Organización Internacional del
Trabajo) sobre las Responsabilidades Familiares de los Trabajadores,
en 1981, exige unas medidas que tengan en cuenta las necesidades de
los trabajadores con responsabilidades familiares en lo relativo a
la seguridad laboral y social.
En la organización de los turnos y la distribución del trabajo
nocturno (8) deberían tenerse en cuenta las necesidades especiales
de los trabajadores, incluyendo aquellos con responsabilidades
familiares, a fin de proteger a los trabajadores a tiempo parcial, a
los trabajadores temporales y a los trabajadores a domicilio, muchos
de los cuales tienen responsabilidades familiares, la recomendación
establece que es necesario revisar y supervisar debidamente los
términos y condiciones que rigen estos tipos de empleo (9).
Además, damos por sabido que no solamente un ámbito laboral y/o
familiar pueden ser fuentes potenciales de estrés, sino que también
debemos tener en cuenta dentro de las responsabilidades familiares o
civiles, el estrés causado por "presiones del estudio". Esto puede
darse más frecuentemente en estudiantes universitarios.
Los estudiantes universitarios, por lo general, sufren de estrés;
más aún en determinados momentos del cursado (época de exámenes) y
frente a ciertas situaciones como por ejemplo ser examinado por un
profesor que posea determinadas características que lleven al alumno
a sentirse presionado o nervioso (aunque esto también tiene que ver
con algunos estereotipos que el propio alumno recrea y son
contraproducentes para si mismo). En estas situaciones podemos notar
un gran incremento del nivel de estrés cuando el alumno, además,
debe trabajar o presenta situaciones estresoras a nivel personal
(como por ejemplo presiones directas o indirectas por parte de la
familia frente al éxito o fracaso del alumno). Estos factores y
otros pueden crear un nivel de estrés tan peligroso como el de un
jefe de familia.
Podemos remarcar que en numerosas oportunidades los estudiantes no
tienen en cuenta el grado de estrés al que están expuestos y en esto
tiene mucho que ver el factor socio-económico actual, el cual en
cierta manera "obliga" a las personas a dejar de lado el estrés
(hasta el momento en que compromete su salud en forma importante)
aún sabiendo sus consecuencias.
Estrés, salud mental y cambios
inmunológicos en estudiantes universitarios
En Venezuela se realizó un trabajo que tuvo como objetivo evaluar la
relación entre el estrés, la salud mental y los cambios
inmunológicos ocurridos en una muestra de estudiantes universitarios
en un período de alta demanda académica. La muestra estuvo
conformada por 20 estudiantes del primer año de la Universidad Simón
Bolívar, (12 hombres, 8 mujeres, edad media = 17,20) quienes
asistieron a una convocatoria de carácter voluntario para participar
en el estudio. Los mismos fueron evaluados al inicio del período
académico y en la 8va. semana de clases (período de exámenes) a
través de instrumentos de auto-reporte para medir las variables
psicosociales, así como en sus indicadores inmunológicos a través de
una muestra de sangre. Comparando los puntajes de las dos
evaluaciones, se encontró que los niveles de intensidad del estrés,
la angustia y ansiedad, la disfunción social y la somatización
aumentaron significativamente. Paralelamente, se observó una
disminución significativa en los linfocitos T (T8 y T activados) en
las células NK y linfocitos totales, lo cual supone una
inmunosupresión del sistema de defensa.
Los análisis de correlación entre las variables psicosociales e
inmunológicas en el período de alta demanda académica mostraron
relaciones positivas significativas entre la intensidad del estrés,
la somatización y la depresión con el porcentaje de neutrófilos,
leucocitos totales, células CD8 e interleukina, así como una
relación negativa con el número de linfocitos T activados, lo cual
sugiere un desajuste en el funcionamiento del sistema inmune de los
estudiantes asociado a mayores niveles de estrés y deterioro de la
salud mental. Resultados como éstos apoyan los hallazgos en el campo
de la psiconeuroinmunología (ciencia que estudia la relación que
existe entre el estrés y los factores psicosociales (10).
Estrés, salud y cambios inmunológicos
en adultos mayores
La relación entre estrés e inmunidad pueden tener mayores
consecuencias en adultos mayores, porque la función inmune disminuye
con la edad, particularmente aspectos funcionales de la respuesta de
inmunidad celular; En EE.UU. en mayores de 75 años la neumonía y la
influenza son la cuarta causa de muerte. Una disminución de la
función inmune viene siendo asociada con un incremento de la
morbilidad y la mortalidad en mayores de 80 años de edad..
Se evaluaron los cambios de depresión inmunidad y salud de en
población anciana crónicamente estresada ( cónyuges cuidadores de
enfermos por Alzheimer. Ellos tenían mayores tasas de incidencia de
depresión que sujetos controles de edad y estado socioeconómico
similares.
Durante los 13 meses de intervalo entre la muestra inicial y el
seguimiento mostraron una disminución de tres medidas de la
inmunidad celular respecto a los controles. Los esposos que
reportaron bajos niveles de soporte social al ingresar y quienes se
angustiaban mas por la demencia, mostraron más y más consistentes
cambios negativos en su función inmune durante el seguimiento.
También reportaron tener más días de enfermedades infecciosas,
principalmente del tracto respiratorio superior.
4. Efectos y costos del estrés
El estrés tiene una incidencia en
costos no solo en las personas sino también en la industria y en la
sociedad, es por ello que se hace necesario analizar su influencia
sobre estos tres aspectos de una manera integral ya que ninguno
puede ir separado del otro.
El estrés puede contribuir al desarrollo de enfermedades cardíacas y
cerebro vasculares, hipertensión, úlceras pépticas, inflamaciones
intestinales, problemas musculares y de huesos. Además las
evidencias sugieren que el estrés altera las funciones
inmunológicas, facilitando posiblemente el desarrollo del cáncer.
Los problemas de ansiedad, depresión, neurosis, alcohol y drogas van
claramente asociados al estrés. Estos últimos contribuyen a la
incidencia de accidentes, homicidios y suicidios. Consideradas en
conjunto estas alteraciones son las responsables de la gran mayoría
de enfermedades, fallecimientos, incapacidades y necesidad de
atención médica en los Estados Unidos (Di Margino, 1.996.El costo de
las ausencias por enfermedad con motivo del estrés y de las
alteraciones mentales se estima que supera los 5.000 millones de
libras anuales en el Reino Unido (9).
Respuesta crónica o estado de
vigilancia
Un investigador húngaro de la década de 1.940 que trabajaba en
Canadá, descubrió que existe otro tipo de respuesta emocional al
estrés llamada crónica o estado de vigilancia.
Se la entiende mejor cuando se repite el experimento que llevaba a
cabo este investigador: si se colocan en una misma jaula separados
por barrotes una rata y un gato, éste no podrá acercarse a la
primera y comerla. Sin embargo, evidentemente la rata no ésta
tranquila. Al pasar las horas se la verá acurrucada en el extremo de
la jaula más alejado del gato, estará acostada pero con los ojos
abiertos y el pelo erizado, y no probará alimento aunque esté a su
alcance. Está vigilante, atemorizada. Su organismo responde al
peligro constante mediante una estimulación de la neurohipófisis,
glándula situada en el cráneo debajo del encéfalo, que estimula la
secreción de cortisol. Esta sustancia hormonal además de actuar en
forma directa sobre el organismo, estimula la secreción de otras
sustancias llamadas corticoides que se producen en la parte cortical
de las glándulas suprarrenales ubicadas por encima de los riñones.
Recordemos, además, que la parte medular de dichas glándulas es la
encargada de la producción de las catecolaminas como la adrenalina y
noradrenalina.
Los corticoides y las catecolaminas producen aumento de la presión
arterial, aceleración del ritmo cardíaco, aumento de la
coagulabilidad de la sangre, aumento del colesterol sanguíneo y
otras reacciones que, a larga, favorecen la producción de
enfermedades del corazón: las arritmias, la hipertensión arterial y
los infartos.
La tensión psíquica que produce ciertas ocupaciones o modos de vida
en numerosas personas tiene el mismo efecto que el estado de
vigilancia de la rata.
Puede producirse en forma temporaria en ocupaciones con frecuentes
exigencias temporales o como una forma de vida en otras. Esto puede
llevar a una sensación de atrapamiento, fracaso, pérdida del control
y la autoestima.
Patrones de conducta: reactor frío y
reactor caliente.
Se describen dos patrones de conducta, denominados tipo A y B.
El primero, tipo A, se caracteriza por un profundo sentido de
impaciencia o urgencia en el tiempo, que lo obliga a involucrarse en
más actividades que las que puede abarcar y un alto grado de empeño
en la ejecución, siendo perfeccionista e intolerante, lo cual a
menudo lo lleva a la hostilidad. En cuanto a la manifestación
externa suele ser delgado y es el típico ejecutivo que se enoja
fácilmente, grita y da portazos. El tipo A presenta una mayor
predisposición a padecer úlceras gastroduodenales, hipertensión e
infartos.
Las características del tipo A se
basan principalmente en una inadaptación al entorno debido a un
sentimiento de inferioridad, lo que produce una reacción hostil al
medio. Esta hostilidad sería la base de las alteraciones psíquicas
que llevan a la respuesta orgánica del estrés.
El tipo B, en cambio, suele tender a gordo, es externamente
tranquilo, de aspecto bonachón y carece de las características
urgencias del tipo A de que " el tiempo corre ".
Las características descriptivas para los tipos A y B no siempre
tenían las respuestas fisiológicas que se les atribuía.
Se estudió a grandes grupos de hombres sanos y otros con
enfermedades vasculares y se llegó a la conclusión de que algunos
individuos pertenecientes al tipo A vocifera mucho pero, al
controlar en esos momentos su presión arterial y su pulso, entre
otros parámetros, se comprobó que permanecían normales.
Inversamente, algunos tipos B, aparentemente tranquilos, reaccionan
ante situaciones que los angustian con aumento brusco e importante
de la presión y el pulso.
Se
podría decir que los tipos A y B son características externas, lo
que podríamos llamar " las fachadas".
Lo que realmente importa son las reacciones internas del organismo.
Basado en lo anterior, se podría describir dos tipos de reacciones
corporales: el reactor frío y el reactor caliente.
Es casi redundante señalar que el reactor caliente es aquel que
modifica el funcionamiento del cuerpo, fácilmente evidenciable
constatando el aumento de la presión sanguínea y de la frecuencia
del pulso, ante situaciones que no puede manejar adecuadamente.
En cambio, el reactor frío podrá o no gritar y enfurecerse, pero su
presión y su pulso se mantienen imperturbados. El reactor caliente
es el que desarrolla el estrés con mayor facilidad.
5. Mecanismos desencadenantes de
estrés.
La forma de actuar no es sinónima de
la forma de reaccionar. Evidentemente existen problemas como la
taquicardia, la hipertensión arterial, las arritmias benignas o de
mayor severidad a las que hay que identificar con algún tipo de
tecnología pues todas estas situaciones "están bajo la piel".
La reactividad que conduce a estas situaciones puede ser normal o
desmedida (hiperreactiva) como dijimos antes en los reactores
calientes. Quizás el exceso de reactividad sea la pieza clave para
detectar a aquellas personas que están en mayor riesgo de padecer
enfermedades cardíacas. Esto puede asociarse o no a cambios en su
forma de actuar, así como en su emotividad, conducta, estilo de vida
y manifestaciones corporales diversas.
La hostilidad creciente como así un insomnio difícil de controlar
son las dos manifestaciones iniciales que ponen en alerta rojo a
estas personas.
¿Cuál es el común denominador en
estos individuos?.
Un desajuste entre sus expectativas y la realidad que les ofrece el
mundo en que viven. Por ello una definición de estrés que se ajusta
a nuestras observaciones es la inadecuación entre las expectativas y
la realidad anteriormente mencionada.
¿Existe alguna ley que diga que
nuestras expectativas deben cumplirse?.
Por supuesto que no, pero uno de los pasos importantes a dar con
estas personas es enseñarles a adaptarse lo mejor posible por vivir
en un mundo que ellos no pueden cambiar. Tienen que tratar de
transformarse en un reactor frío. Sabemos que no poder adaptarse a
la realidad de la vida ocasiona en alguna tristeza, angustia y
hostilidad psicológica, en otras una total desesperanza.
El cuerpo reacciona ante estos estados con mecanismos que al
principio constituyen una adaptación, pero que ante la reiteración y
la situación y la frustración de no poder contrarrestarla se
transforma en cuadros de enfermedad orgánica y/o depresión
psicológica.
¿Cómo cortar los círculos viciosos
del estrés y sus consecuencias?
Cierta tensión en la vida es necesaria y deseable, que sin ella el
hombre no tendría empuje ni iniciativa. Por lo tanto debemos afinar
las cuerdas de nuestro violín para que la melodía sea apropiada para
nuestro tipo de vida.
Las modificaciones de los procesos nerviosos y hormonales producidas
por el estrés, junto con sus consecuencias pueden ser controladas
por 3 mecanismos básicos:
# Modificación de la conducta emocional.
# Modificación del estilo de vida.
# Terapia farmacológica y/o médica especializada.
Modificaciones del estilo de vida
Buscamos por este camino moderar la respuesta psico- fisiológica al
estrés tratando de reducir por distintos caminos los
neurotransmisores y las catecolaminas circulantes en la sangre.
Desde hace muchos años los médicos aconsejan la realización de
actividades físicas porque produce un efecto antidepresor y favorece
la función cardiaca.
Los programas de modificación de los factores de riesgo o de
rehabilitación cardiaca demostraron que la actividad física
programada libre o supervisada mejoraba la capacidad funcional y la
eficiencia cardiaca, disminuía la demanda de oxígeno, aumentaba la
densidad de los huesos, reducía las grasas como triglicéridos y el
colesterol, disminuía la presión arterial y reducía la formación de
coágulos sanguíneos. También producía una mejor tolerancia al
estrés, menor depresión y ansiedad."Una mejor calidad de vida (3)"
6. Bibliografía
(1). http://www.clínica de stress y
biofeedback.htm
(2). http://www.unbosque.edu.co/psiconeuroinmunología.htm
(3). Revista Fundación Favaloro, tomo1, Vol.1
Buenos Aires, Argentina. Centro editor Fundación Favaloro, 1.994
(4). Buceta J.M. y Bueno A.M. "Control de estrés y factores
asociados".
Ed. Dykinson, 1.995
(5). Fundación europea para la mejora de las condiciones de vida y
de trabajo."El estrés en el trabajo", 1.994
(6). Peiro, J.M. "Desencadenantes del estrés laboral"
Ed. Eudema. Psicología, 1.992
(7). Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Notas
técnicas de prevención."La prevención del estrés en el trabajo",
1.996
(8). Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. "Notas
técnicas de prevención 260: trabajos a turnos: efectos médico-
patológicos", 1.989
(9. http://www.ccoo.upv.es/Salud_Laboral/Manual_estrés_laboral.htm
(10. http://copsa.cop.es/congresoiberoa/base/clínica/cr175.htm
Palabras Claves:
Fisiología y fisiopatología del estrés, consecuencias e incidencias
del estrés, estrés en el adulto, estrés en estudiantes de
universidad, estrés en adultos mayores, mecanismos desencadenantes
del estrés, patrones de conducta, estrés laboral, salud laboral,
patrones de conducta, mecanismos desencadenantes del estrés, trabajo
y estrés.
Agradecemos a:
-Unit Service y en especial a Osvaldo Bordón por darnos el espacio
físico para poder hacer esta monografía.
-A la familia Durán y en especial a Francisca por su apoyo
incondicional a todos los proyectos que realizamos.
-A todos los que ofrecieron su ayuda y luego no la prestaron.
Trabajo enviado por:
Ivana Bordón
Carlos Durán
dupe@infovia.com.ar
Estudiantes de tercer año de medicina
Universidad de Mendoza
Mendoza, Argentina.
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