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Los pacientes con
dolencias cardiacas que practicaron la meditación durante cuatro
meses experimentaron una leve mejoría en su presión arterial y
niveles de insulina.
Un estudio financiado por el gobierno estadounidense indica que los
pacientes que aprendieron Meditación Trascendental tuvieron mejores
niveles en esas áreas que quienes pasaron el mismo periodo dedicados
a la lectura, discusiones o trabajos caseros relacionados con los
efectos de la tensión, dieta y el ejercicio físico para el corazón.
Los 103 pacientes cardiacos que participaron en el estudio
recibieron regularmente cuidados médicos, incluyendo fármacos para
reducir el colesterol y la presión arterial.
El complemento de la meditación tuvo "un efecto notable con
beneficios mensurables frente a los cuidados médicos tradicionales,
y el cuidado médico tradicional es ahora muy bueno", dijo uno de los
autores del estudio, el Dr. Noel Birey Merz, del Centro Médico
Cedars-Sinai. "Creo que es un testimonio de esta intervención
palpable", añadió.
El estudio apareció en la revista de los Archives of Internal
Medicine.
Los estudios anteriores descubrieron que la meditación puede reducir
la presión arterial, pero el nuevo estudio es el primero en
demostrar su efecto en la función de la insulina, dijo Lane.
Empero, los beneficios no fueron de amplio espectro. Tras iniciarse
en la meditación o en un programa educativo sobre la salud, ningún
grupo de los voluntarios sometidos al estudio detectó cambios en su
peso o niveles de colesterol.
El grupo dedicado a la meditación vio disminuir su presión sistólica
de 12,6 a 12,3. La presión diastólica no cambió en ninguno de los
dos grupos.
El médico recordó el sabio consejo de la Biblia en Proverbios 14:30,
“un corazón calmado es la vida del organismo.”
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